El ciclo sagrado del Alma Femenina

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Sobre mí

Vengo de un linaje de mujeres fuertes que habitaban montañas frías. En armonía cultivaban la tierra que nutria todo su pueblo, cantaban en gratitud a la cosecha, bailaban en círculos rojos para volver fertilizarla. Dominaban el conocimiento de la cura natural y honraban la Diosa. Lloré muchos días por la muerte de cada una de nosotras en llamas rojas, el intento de exterminarnos.

Vengo de un linaje de guerreras que se bañaban en el gran rio después que la madre luna le bendecía con sus reflejos plateados. Se purificaban por la noche y guerreaban por el día para proteger su floresta y suelo lleno de piedras del sol. Llevábamos en uno de nuestro seno el instrumento de guerra, nos conocían de lejos. Hasta oír decir que nos conocían desde el otro lado del horizonte, de donde ellos surgieron para poseer nuestras tierras. Otra vez lloré al ver cada una de nosotras sin vida.

Vengo de un linaje de mujeres madres, que se casaban jóvenes, tenían muchos hijos y sangraban en silencio. Muchas murieron con el dolor de ver su útero sin Energía y sin vida.

Vengo de una mujer fuerte, guerrera y madre que luchó por conquistar su espacio laboral y educación para sus hijos. Sufrió sola todo el dolor de ser oprimida por una sociedad que no permite la libertad de ser mujer.

Soy mujer, fuerte, guerrera, lloré por años la castración de mi sagrado femenino. Anduve distintos caminos intentando encontrar mi esencia hasta recibir en Irlanda del Norte la llave, en Brasil la sabiduría ancestral y en los Balcanes mi enraizamiento a la Madre Tierra. Fueron caminos de purificación, conocimiento y regreso a la Gran Diosa.

Conozco y vivo el Sagrado Femenino. Servir a la Diosa y misionar en nombre del  Sagrado Femenino es un camino que elegir antes mismo de reencarnar, no es una moda, ni un trabajo, sino mi propia vida. Cuando niña ofrendaba a la Luna mi altar, aceites y plantas medicinales amazónicas que utilizaba en mis bendiciones y masajes que realizaba en mis padres y hermanos. En la infancia desarrollé la medianidad, lo que me hizo buscar el conocimiento y servir al trabajo espiritual. En la adolescencia sentí el fuerte direccionamiento para el estudio del alma humana y a los 18 años empecé la carrera de psicología. Inquieta por no aprender lo que realmente buscaba, cambié de universidad y también de país. A los 28 años me licencié en Psicología Clínica por la Universidad Autónoma de Madrid y en seguida me especialicé Máster en Salud Publica por la Universidad Alcalá de Henares.

A lo largo de ese camino me conecté en silencio y volví a alejarme de mi esencia divina por vergüenza y miedo. Hasta quedarme sin camino, entonces volví a la Sagrada Energía implorando que me permitiera vivir otra vez mi verdadera esencia.

Mi fuerza es mi conexión con la Madre Tierra, la sabiduría de ser cíclica, es honrar mi Matriz sagrada y reconocer el sagrado en todo ser vivo. Mi vida son los mismos ciclos lunares, los de la Madre Tierra y de la Gran Diosa que orienta mis pasos sobre la Tierra.

Hoy mi instrumento es la luz que me permite transitar por los dos mundos, llevando conocimiento y ayuda a todas las mujeres que desean reconectar, sanar, conocer y vivir de forma consciente la naturaleza de la Gran Madre y el Sagrado Femenino.
Soy Grace.